Básicamente, el juego se desarrolla en una especie de almacén visto desde arriba, en el que controlamos a nuestro protagonista con el objetivo de mover una serie de cajas hasta colocarlas en unas posiciones determinadas. La principal particularidad es que únicamente podemos empujar las cajas, nunca tirar de ellas, por lo que debemos pensar cuidadosamente cada movimiento para evitar dejarlas atascadas contra una pared, en una esquina o en cualquier otra posición desde la que ya no podamos moverlas correctamente. Nuestro objetivo consiste en ocupar todas las posiciones señaladas con las cajas correspondientes. Además, en algunos niveles podemos encontrar más cajas de las necesarias, por lo que no siempre tendremos que colocar todas, sino únicamente las suficientes para cubrir todas las posiciones requeridas. De esta manera, debemos planificar nuestros movimientos de forma inteligente, ya que un solo empujón equivocado puede impedirnos completar correctamente el nivel. Esta versión incluye además todos los niveles aparecidos previamente en MSX: los 10 niveles del Sokoban original, los 50 de Sokoban 2 y los 40 incluidos en la expansión Sokoban Toolkit, dando como resultado un total de 100 puzles diferentes. A estos hay que añadir cinco niveles ocultos exclusivos de esta versión, elevando la cifra total hasta los 105 puzles.
El apartado técnico es bastante sencillo, aunque no está mal. A nivel gráfico nos encontramos ante un juego muy simple, pero que cuenta con cierto carisma. El protagonista presenta un diseño muy básico, prácticamente como un pequeño monigote, aunque se mueve de forma bastante fluida, mientras que las cajas y los demás elementos necesarios para resolver los puzles están correctamente representados. En líneas generales, gráficamente se aleja bastante de las versiones originales de Sokoban, aunque para SG-1000 el resultado tampoco está nada mal. Los escenarios son muy sencillos y utilizan principalmente fondos negros, pero cumplen perfectamente con su función y permiten distinguir con claridad todos los elementos del puzle. También hay que señalar que el área de juego ocupa únicamente una parte de la pantalla, quedando rodeada por un amplio fondo negro en el que se muestran algunos datos, como la puntuación y el número de fase. Donde el apartado técnico resulta algo más decepcionante es en el sonido. No encontramos música de ningún tipo durante las partidas y los efectos son extremadamente simples. Destaca especialmente el sonido que acompaña a los pasos del protagonista, una especie de pitido repetitivo y bastante estridente que, después de un tiempo jugando, puede llegar a resultar algo molesto.
Pero si el apartado técnico puede resultar algo simple y poco llamativo, la jugabilidad es una historia completamente diferente. El sistema de juego es tan sencillo como su apartado técnico, pero al mismo tiempo resulta tremendamente divertido y adictivo, demostrando que no hace falta una mecánica especialmente compleja para conseguir una experiencia realmente entretenida. El control es muy sencillo y ofrece una excelente respuesta a las órdenes transmitidas por el pad, algo especialmente importante en un título en el que cada movimiento debe realizarse con precisión. Además, el juego cuenta con un total de 100 fases, cifra que aumenta hasta las 105 si conseguimos encontrar los cinco niveles ocultos, proporcionando una extensión considerable. El nivel de dificultad va aumentando progresivamente, presentándonos puzles cada vez más complicados que requieren una mayor planificación.
En definitiva, el propio concepto de Sokoban, pese a su enorme sencillez, resulta sumamente adictivo. Estamos ante un juego muy divertido y una versión bastante competente del título original. Muy recomendable.




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