Moto Roader es un juego programado por NCS y publicado y distribuido por Masaya Games para TurboGrafx-16 en 1989, saliendo primero en Japón y un poco más tarde, pero en ese mismo año, en Estados Unidos de la mano de NEC. Se trata de un divertido juego de carreras futuristas de coches con vista aérea.
Como comentábamos anteriormente, se trata de un juego de carreras de corte futurista con perspectiva aérea, que tiene como una de sus principales peculiaridades la posibilidad de que participen hasta cinco jugadores simultáneamente. También podemos competir en solitario contra otros cuatro vehículos controlados por la máquina. Su desarrollo sigue las pautas habituales de los juegos de carreras con vista aérea: debemos controlar nuestro vehículo a través de los diferentes circuitos e intentar cruzar la línea de meta en primera posición al completar la última vuelta. Sin embargo, su ambientación futurista introduce algunos elementos adicionales, como la posibilidad de utilizar diferentes armas durante las carreras. Una de sus características más particulares es el funcionamiento de la cámara. El punto de vista sigue siempre al vehículo que ocupa la primera posición, aunque no sea el nuestro, de manera que todos los participantes deben permanecer dentro de una misma zona de la pantalla. Si nuestro coche queda demasiado rezagado y desaparece debido al scroll, vuelve a aparecer automáticamente junto al resto de los competidores, aunque a cambio perdemos parte de nuestro combustible, penalizando así al jugador por quedarse atrás.
El apartado técnico está bastante bien. A nivel gráfico nos encontramos con un juego relativamente sencillo, como suele suceder con otros títulos de carreras con vista aérea de la época, pero que aun así resulta bastante atractivo visualmente. Los coches presentan un diseño correcto y se desplazan por los circuitos con bastante rapidez y fluidez. Los circuitos son muy coloridos y variados, aunque no destacan especialmente por su nivel de detalle. Aun así, presentan un aspecto bastante bonito, mientras que el scroll resulta rápido y preciso, algo especialmente importante en un juego de estas características. El apartado sonoro también está a un buen nivel. La música está muy bien compuesta y suena francamente bien, mientras que los diferentes efectos de sonido acompañan adecuadamente las carreras y cumplen perfectamente con su cometido.
En cuanto a la jugabilidad, nos encontramos con un título que presenta una propuesta bastante interesante, similar a la de otros juegos de conducción con vista aérea, pero incorporando una serie de características propias que le aportan personalidad. Al principio puede costar un poco acostumbrarse al manejo de los vehículos, aunque no tardamos demasiado en cogerle el tranquillo. Una vez dominado, nos encontramos ante un juego muy divertido y entretenido, con un control bastante sencillo y una excelente respuesta al pad de PC Engine. No dispone de un número especialmente elevado de circuitos, que podemos seleccionar directamente desde el menú de inicio, pero ofrece suficiente variedad para disfrutar de numerosas partidas. Por otro lado, presenta una dificultad bastante elevada, especialmente durante las primeras partidas, cuando todavía no dominamos completamente el peculiar sistema de control y las mecánicas del juego.
En resumen, un buen arcade de conducción futurista con vista cenital, que ofrece una propuesta bastante original y unas carreras muy divertidas y entretenidas. Muy recomendable.




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