Kawasaki Superbikes, conocido en Estados Unidos como Kawasaki Superbike Challenge, es un juego programado por Lankhor y publicado y distribuido por Domark en Europa y por Time Warner Interactive para Mega Drive en 1995, siendo portado a Super Nintendo y Game Gear con versiones bastante diferentes. La versión original de Mega Drive salió a la venta en Europa y Estados Unidos en marzo de 1995 como un interesante juego de carreras de motos que destaca por el uso de polígonos en los circuitos, algo parecido a F1, pero mucho más bestia.
Utilizando el mismo motor gráfico que F1 de Mega Drive, nos encontramos ante un juego de carreras de motos con perspectiva en primera persona, que intenta ofrecer una experiencia de conducción relativamente realista. Una de sus características más interesantes es la presencia de diferentes condiciones meteorológicas que afectan tanto a la visibilidad como al comportamiento de las motos, aunque podemos desactivar estos efectos desde el menú de opciones. El juego cuenta con 14 circuitos diferentes, además de la prueba de resistencia de las 8 Horas de Suzuka, y nos permite participar tanto en sesiones de entrenamiento como en un campeonato.
El apartado técnico está muy bien, especialmente a nivel gráfico. Como indiqué anteriormente, el juego utiliza el mismo motor gráfico que F1, aunque considerablemente mejorado y potenciado. Uno de los aspectos menos destacables es el diseño de las motos rivales, que, aunque no está mal y presentan unas animaciones bastante fluidas, tampoco resultan especialmente impresionantes. Por otro lado, el cuadro de mandos de nuestra moto, visible durante la conducción en primera persona, está bastante bien dibujado. Sin embargo, lo verdaderamente destacable del apartado gráfico es la representación de los circuitos. Al igual que en F1, el juego combina una carretera que simula efectos de escalado con diferentes elementos poligonales. La gran diferencia es que aquí encontramos una utilización mucho más amplia de gráficos poligonales, empleados para representar elementos como túneles, carteles, vallas publicitarias y farolas. A esto debemos añadir unos fondos con un mayor nivel de detalle y una excelente sensación de velocidad, dando como resultado un apartado gráfico realmente impresionante para Mega Drive y, probablemente, uno de los mayores atractivos del juego. En cuanto al sonido, no encontramos melodías durante las carreras, aunque esto no tiene por qué considerarse necesariamente un defecto en un título de estas características. Por su parte, los efectos sonoros, especialmente los correspondientes al motor de las motos y a las colisiones, son bastante correctos y cumplen adecuadamente con su cometido.
En cuanto a la jugabilidad, nos encontramos con las mecánicas habituales de un juego de carreras de motos, con un planteamiento bastante directo y accesible. El control es sencillo, resulta bastante cómodo manejar nuestra moto y ofrece una muy buena respuesta a las órdenes transmitidas mediante el pad de Mega Drive. Contamos con un buen número de circuitos repartidos entre los diferentes modos de juego, lo que proporciona una variedad bastante aceptable. Por otro lado, el nivel de dificultad es bastante exigente, como suele suceder con muchos juegos de conducción de la época, ya que requiere una gran precisión a la hora de tomar las curvas y controlar los movimientos de nuestra moto, especialmente cuando circulamos a gran velocidad. En líneas generales, estamos ante un juego de carreras bastante divertido y entretenido, que ofrece una experiencia de conducción satisfactoria y un desafío considerable.
En resumen, un muy buen juego de carreras de motos para Mega Drive, que destaca especialmente por su espectacular apartado gráfico y que, aunque no se encuentra entre los mejores títulos de conducción de la consola, ofrece una experiencia bastante divertida y entretenida. Muy recomendable.




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