sábado, 8 de agosto de 2026

Mierdas Míticas: Bram Stoker's Dracula (Game Boy)

La versión para Game Boy de Bram Stoker's Dracula fue, como el resto de versiones de 8 bits, programada por Probe Entertainment y publicada y distribuida por Sony Imagesoft, saliendo a la venta también como el resto de versiones en Estados Unidos en septiembre de 1993 y en Europa en noviembre del mismo año. El juego es en sí el mismo juego que el resto de versiones de 8 bits, pero muchísimo peor realizado y mucho menos divertido.



Esta versión para Game Boy comparte el mismo desarrollo que el resto de adaptaciones de 8 bits, como la de Game Gear, que analicé hace algún tiempo. Nos encontramos, por tanto, ante un juego de plataformas y acción en el que controlamos a Jonathan Harker, quien deberá abrirse paso entre todo tipo de monstruos utilizando las diferentes armas que irá encontrando a lo largo de la aventura. Comenzaremos equipado únicamente con una especie de espada o cuchillo, aunque pronto conseguiremos diversas armas arrojadizas. Nuestro objetivo será recorrer cada nivel en busca de la salida, explorando escenarios repletos de zonas ocultas y caminos alternativos. Además, cada fase se divide en dos partes: una ambientada de día y otra de noche. Al final de esta última nos esperará el correspondiente jefe de fase. Entre las habilidades de Jonathan destacan la posibilidad de correr y saltar, acciones que resultarán imprescindibles para superar muchas de las zonas y obstáculos del juego.



En el apartado técnico no está mal. A nivel gráfico, es cierto que no luce tan bien como la versión de Game Gear ni como otras adaptaciones de 8 bits, incluida la de NES. Sin embargo, tampoco puede decirse que sea un juego visualmente desastroso. El sprite de Jonathan Harker es completamente diferente al de las demás versiones, aunque está bien realizado y cuenta con unas animaciones correctas, si bien se echa en falta algo más de fluidez en sus movimientos. Los enemigos son bastante variados y tienen un diseño aceptable. En cuanto a los escenarios, resultan bastante simples, pero teniendo en cuenta las limitaciones de Game Boy ofrecen un resultado más que digno. La verdad es que no hay demasiadas quejas que ponerle al apartado gráfico. Lo mismo ocurre con el sonido. La banda sonora cumple bien para las posibilidades de la consola y los efectos de sonido, aunque muy sencillos, acompañan correctamente a la acción.



Pero es en la jugabilidad donde la cosa decae de forma considerable. Y es que, a pesar de compartir prácticamente el mismo desarrollo que el resto de versiones de 8 bits, considero que esta adaptación se encuentra varios peldaños por debajo de las demás por diversos motivos. El principal de ellos es el control. Me ha parecido que, de todas las versiones, esta es la que ofrece el manejo más tosco. A ello hay que añadir que el scroll también es el peor de todos y que el control de los saltos no resulta todo lo preciso que debería, algo especialmente importante en un juego de plataformas. Además, hay otro problema relacionado con el apartado visual. Debido a las características de la pantalla original de Game Boy, se produce un acusado efecto de ghosting, un fenómeno por el que la imagen deja una ligera estela al moverse rápidamente. Esto hace que el desplazamiento resulte algo borroso y puede llegar a dificultar la visibilidad durante la acción. A todo ello se suma el reducido tamaño de la pantalla, que provoca que muchos enemigos aparezcan de forma repentina, dejando muy poco margen para reaccionar y esquivarlos. Por lo demás, el sistema de control es el mismo que en las demás versiones y la respuesta del protagonista a los botones de la portátil tampoco es mala, aunque sigue dando la sensación de ser ligeramente inferior a la del resto de adaptaciones. Además, cuenta con el mismo número de fases que las otras versiones de 8 bits. En definitiva, considero que esta es la versión más difícil de todas, pero no porque el diseño del juego sea más exigente, sino por los problemas de control, el efecto ghosting y las limitaciones de la pantalla, que hacen que la dificultad aumente por los motivos equivocados.



En definitiva, sin duda estamos ante la peor de las versiones de 8 bits de Bram Stoker's Dracula. Y no tanto por su apartado técnico, que cumple de forma bastante aceptable, sino por su control tosco, la poca fluidez del movimiento y el acusado efecto ghosting, factores que hacen que la experiencia de juego resulte mucho más frustrante y difícil de lo que debería. Aun así, también hay que decir en su favor que no estamos ante el peor juego que haya pasado por esta sección de Mierdas Míticas. Tiene una base jugable sólida heredada del resto de versiones y se deja jugar, aunque esta adaptación está claramente varios peldaños por debajo de las demás.

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